martes, 4 de abril de 2017

A mi pequeño cielo estrellado 🌌

Estar contigo es como un juego divertido, frágil, bonito, dulce y real, donde tomar caminos nuevos por los que nunca te habías imaginado que pasarías te enriquece y te alarga la aventura irreal que resultó ser lo más real que existe. Y es irónico porque la realidad parece no serlo si no estás, si no estamos y somos, se torna gris y espesa, quema y duele, te silencia y te oprime el corazón mientras te llueve por las mejillas, al menos eso siento cuando sueño que nuestra realidad se esfuma, y mientras salto y grito para que vuelva se dispersa y se hace añicos, paso de brillar y vivir a oscurecerme y dormir, sin ti. Y no quiero. No. Te extraño como si no fueses a volver cada vez que te pierdo soñando, y pienso en qué será de ti, sin mí; y en mí, sin ti. Me siento porcelana rota sin tu voz, que resuena en los recuerdos que me inundan los ojos al despertar, y es ahí cuando averiguo que no quiero eso.
No. Jamás. Porque te necesito, no para aprender, crecer o reír, que sin duda sí; sino para vivir y morir, para ser reales y extraterrestres; fuera de aquí, nosotros, volando por los anillos de Saturno y hablando con las estrellas.
Te necesito para ser yo, porque lo soy todo contigo; puedo, puedo, puedo. Siento, sé, miro, descifro; contigo, conmigo. Y lo mismo tú, conmigo; completándote.
Adoro saber cuán cómodas son las auroras boreales y las cosas que susurran cuando nos damos las almas; o las manos. Sin nadie más, sin otro ser más, sin otra voz, otro corazón, otros ojos marcianos. Sin. Pero con. Sólo contigo, y tu infinidad de brillantes y luces, colores, sonidos, olores o momentos; tus cruces, rayos, aullidos y diablos. Tú. Me entiendes, lo sé, y adoro saberlo, que puedo escribir tal y como mi mano quiere y baila, porque ella lo sabe también; lo sabe. Lo eres. Lo sabes, seguro, y lo adoro; te adoro, ¿lo sabías? Seguro que sí.
Lo sabes.

     Te adoro. Y lo sabías.

        Te a. Y también esto.

              Lo eres. A.

                   Anxo, y mi amor.

¿Lo sabías? ...
Somos Ángeles.