Sin salida Estancada entre mi culpa y remordimiento acumulados. Crece y se apodera de mí el pánico cuando me azota la consciencia del pecado. Ya sea por temor a la pérdida o por dañar con daño a quien me quiere y que yo amo. Cobarde en mi cajón entre el infierno y el cielo acuchillado. Ingenua por huir de la verdad o ilusa por quedarme en la mentira. Sin salida de mí misma y de la farsa que mi corazón carga , apunta y dis para contra mi vida.
-"Últimamente estás preciosa".-le susurró a la noche, acomodado sobre el césped y con los ojos repletos de estrellas. Pensaba en nada y disfrutaba del cielo ¡con qué poca frecuencia alguien hace lo que él! -"El día que no puedan adorarte, todos te extrañarán, o tal vez no; nadie extraña lo que no conoce".-confesó al firmamento, soltando, seguidamente, un tierno suspiro al aire. Sentía toda la intimidad del mundo entre la luna y sus pensamientos, despreocupado del mañana y totalmente centrado en admirar lo que siempre ha estado con nosotros, el inmenso universo, rebosante de misterios y testigo de toda verdad. -"El silencio y tú, ¡qué bonita combinación! si pudiese vivir atado a vosotros, tendríais el más fiel seguidor, por toda vuestra pura belleza y verdadera paz, sin falsedad, egoísmo, tiranía, maldad, hipocresía y una eterna lista de puntos rojos sobrantes en la existencia, que por desgracia perduran y lo seguirán haciendo." Pensó qu...
Cuentan que no hay sonrisa de oro más que una, y que ésta fue dividida en pocas, muy pocas partes, entre las bocas más afortunadas del mundo. Cuentan que quien posee una sonrisa de oro es alguien que atrapa con la risa y enamora muy de prisa, que el oro de su boca aguarda también en su mirada y en la esencia del propio ser, volviéndolo dorado y brillante, valioso y especial. Cuentan que, si deseas algo muy cerca de una sonrisa dorada, sin duda es un sueño cumplido, yo pedí que nunca te me fueras y así ha sido. Cuentan, y cuentan, pero te cuento yo, mi oro, mi fortuna; yo te cuento las leyendas urbanas que hagan falta, para explicarte sin complejo tu gran valor, tu preciosa risa, que desborda su oro sobre la mía y se vuelven una al son de un sólo amor.
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