ADIÓS

Cuando despiertes y no esté.
Cuando falte una maleta y un abrigo en la entrada, 
no haya café caliente
ni me escuches tararear en la ducha.
Cuando en mi almohada fría leas mi adiós,
te tortures y preguntes por qué.
Cuando me llames sin respuesta y a cada intento un mensaje, 
cada cual más desesperado que el anterior.
Cuando llores y grites, 
cuando me busques y no me encuentres;
cálmate y recuerda
que al despertar de tu pesadilla
seguiré a tu lado,
como cada día,
cada noche,
cada sueño.

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